El Dilema del Emprendedor Kamikaze

En España falta cultura emprendedora y son pocos los que alguna vez se plantearon montar su propio negocio, pensando en que ser funcionario o conseguir un empleo sería “lo normal” como ha sido “normal” toda la vida. El problema es que nos han reventado el mundo y, lo que era ya no es y, aprender a vivir en el “nuevo normal” no es siempre fácil.

Tras analizar la situación, esta es mi humilde opinión personal. Una gran parte de la población, jóvenes, adultos, y más adultos, considera la opción de emprender o el autoempleo “por necesidad”, lo cual no es siempre una de las mejores razones para hacer algo. Sin embargo es importante distinguir entre la idea que se vende de “emprender” y crear el próximo Inditex o Google y, la idea del autoempleo, que simplemente se traduce en convertir lo que ya sabes hacer en algo que la gente quiera comprarte, sea un producto o servicio. Y si, lo más duro es que muchas veces tienes que reinventarte y reaprender, todo ello es un bofetón en toda la cara tras años de esfuerzo o cuando no has sido el causante de romper los platos.

Es frecuente emprender sin pensar y sin disponer del asesoramiento adecuado. Se crea algo sin saber si le va a ir bien o mal. Inviertes un dinero sin saber si lo vas a recuperar, sin saber si el negocio va a funcionar. Tras unos meses, ves que no entra nadie por la tienda, o que nadie te compra. Comienza la ansiedad y el estrés, te planteas si  abandonas o continuas, sabiendo que te has gastado parte de la indemnización o del paro acumulado, mientras debes seguir pagando tus impuestos. En muchos casos, al final te quedas sin negocio, sin salud y sin nada. Y lo más trágico es que muchas veces no cuentas con el asesoramiento adecuado o descubres demasiado tarde que existe una cosa llamada mentor de negocio.

Cuando el hambre aprieta se hace lo que haga falta y aquí surge el dilema del emprendedor kamikaze, sabiendo que hay que hacer algo, sin saber realmente qué hacer y, aún así, lanzándose al vacío con más ideas que conocimiento dispuesto a perderlo todo.

Emprender no es siempre la alternativa, pero es una alternativa y quizás lo que falta explicar y dar a conocer es, que no solo se trata de emprender sino, de autoemplearse como razona en este excelente post  Alfonso Alcántara en yoriento.com  a partir del muy recomendable libro “No Busques Trabajo” de Risto Mejide.

La realidad es que algunas instituciones no están preparadas para asesorar a emprendedores. - ¡Compártelo!          

La realidad objetiva es que algunas instituciones no están preparadas para asesorar a personas que quieren emprender en el mundo actual. No están preparadas porque utilizan métodos de hace cincuenta años, desconocen cómo funciona el mundo digital, desconocen cómo se generan las nuevas oportunidades de autoempleo y emprendimiento y, por tanto, carecen de la capacidad adecuada para prestar un asesoramiento adecuado. Hay que poner los pies en la tierra y dejar las fantasías para las películas de Disney. No se vende en dos días, no se consiguen 100.000 visitas a un blog en un mes (salvo que manejes un presupuesto de varias cifras), no se levanta una tienda online en tres meses -aún haciendo las cosas bien- y hacer un plan de negocio no te garantiza ventas y mucho menos ingresos. Ante semejante escenario, si no tienes muchos recursos, el autoempleo es una opción con un riesgo mejor controlado y por ejemplo, crear tu blog en un nicho y conseguir vender productos digitales o servicios tendría mayor probabilidad de éxito tal y como explica Javier Gosende en esta entrevista.

Hay que tener los pies en la tierra y dejar las fantasías para las películas de Disney. - ¡Compártelo!          

Ahora mismo sería como tener a un médico utilizando prácticas de 1850 en el año 2014. Si este ejemplo nos hace rechinar los dientes, imagínate utilizar prácticas y técnicas de 1850 cuando se trata de asesorarte sobre cómo invertir tu dinero o qué hacer con el paro que te haya correspondido o con el ahorro que hayas generado. Solo falta que te digan que inviertas en tulipanes o en el Monoraíl de los Simpsons.

Existen excelentes profesionales dentro y fuera de la administración pública, sin embargo, los diferentes sectores avanzan a tal velocidad que es más probable encontrar respuestas en el mercado libre que en una entidad pública.

Por otro lado, instituciones, escuelas y universidades están pésimamente preparadas ya que la mayoría de sus cuadros docentes pueden ser excelentes docentes pero carecen, en general, de experiencia de vida y mucho menos experiencia creando empresas, fracasando, arruinándose y volviendo a levantarse. Lo más grave, es que el ritmo de incorporación de educación práctica para emprender es extremadamente lento y solo en determinados casos se están incorporando las últimas metodologías.

Un país donde sea más fácil crear tu propio empleo que encontrar uno  está abocado al desastre. Si, además, se penaliza el autoempleo… No hay que ser economista, basta tener un mínimo de sentido común para saber que algo marcha terriblemente mal.

Cuando el 50% de los menores de 25 años está en paro y el 30% de la población (que se sepa, probablemente más)   está fuera del mercado laboral, ofrecer que los jóvenes que empiecen de autónomos paguen 50€ de cuota los primeros 6 meses pero no aplicarlo a quiénes ya estuvieron de autónomos y buscan una segunda oportunidad,  suena a chiste. De hecho, mis amigos en Zimbawe siguen partiéndose de risa pensando que les contaba un chiste cuando se lo dije.

Para colmo, España es uno de los pocos países europeos que sigue con una normativa y política impositiva en materia de emprendedurismo que no ha variado en veinte años (o más) y, en medio de la mayor debacle socioeconómica en 100 años, sigue penalizando el derecho a trabajar (véase autoemplearse) contraviniendo  las principales directivas europeas de apoyo al emprendedor.

Hasta mi abuela que tiene 102 años y más sentido común que muchos gurús sabe que, si no se crea empleo no hay habichuelas.  Su razonamiento es aplastante.

Para crear empleo, hay que crear empresas, empresas de valor añadido, startups tecnológicas   A LA VEZ que facilitar el autoempleo. Y si, resulta que mi abuela se puso hace 10 años con eso del “internés” y Google se lo maneja bien. Cuando le expliqué qué Google era un buscador y no un santo del santoral -la pobre tanto oír eso de preguntárselo a San Google pensaba que se le había escapado un santo después de tantos años!- me preguntó cómo era posible que si una de las empresas más grandes del mundo, con más número de empleados, no deja de crecer, y tiene cursos de felicidad y permite que sus empleados dediquen un 20% del tiempo a sus proyectos y por tanto generan nuevas empresas que generan nuevos empleos…enfin…que se pregunta cómo es posible que si está tan claro que si no se hace algo diferente no tendremos resultados distintos, sigamos anclados en sistemas de hace 30 años.

Si no se facilita la creación de empresas que creen empleo y se facilita el autoempleo a aquellos que no pueden crear empresas como Google, caminaremos como los cangrejos, para atrás y, en el mejor de los casos, de lado.

El otro día, mi abuela me preguntaba cómo era posible que se penalice el autoempleo con una cuota de autónomos tan alta si la Comisión Europea anda loca analizando soluciones para solucionar el paro juvenil y el paro en el sur de Europa y, en especial, en España.–suponiendo que sea verdad que esta vez solucionan algo!- me decía.

Mientras que países como Francia, Alemania, Suecia, Reino Unido y hasta Zimbawe un poco más lejos, no exigen el pago de un impuesto por trabajar (autónomo)  durante los primeros meses o durante el primer año según el caso, en España se vende como un  éxito que los menores de 30 años que sean autónomos por primera vez solo paguen 50 euros los primeros 6 meses. ¡Aleluya! Llega tarde y mal encaminado.

Y de nuevo, mi abuela que no tiene estudios pero ha vivido mucho y ha visto más que los que deciden de estas cosas (dos guerras mundiales y el nacimiento de Elvis Presley ahí es nada!) me preguntaba… Pero niño…¿Qué hacen entonces los mayores de 30 años que son los que más necesitan poder autoemplearse y no digo ya los de más de 45 años…cómo pueden autoemplearse si antes de ganar una habichuela ya tienen que poner casi 300 euros al mes ganen o no ganen?

Soy economista  y afortunadamente también tengo una buena dosis de sentido común – sí, no me mires mal, coincido en que la mayoría de “economistas” de ciertas instituciones tienen de todo menos sentido común-. He trabajado en la captación de proyectos de inversión extranjera y sé por experiencia que, para atraer a multinacionales, startups y, en general, inversiones interesantes, es necesario ofrecer unas ventajas importantes no solo de infraestructuras y apoyos, sino también en materia de incentivos fiscales y tributarios.

Aún así, soy incapaz de explicarle a mi abuela cómo es posible que para atraer inversores y empresas extranjeras se ofrezcan condiciones preferentes y, sin embargo, para retener el talento nacional, los cientos de miles que se autoemplean y crean empresas que a su vez generan empleo directo e indirecto, se les mantengan condiciones leóninas.

Esto es como imaginar que Google te diga que quiere crear en España el mayor centro mundial de tecnología y  100.000 empleos directos  y decirle que le vamos a cobrar el doble de impuestos desde el día que viene de visita a ver  los terrenos y, que para visitar España y ver los terrenos primero tiene que crear una Sociedad Anónima con un capital social de 100 millones de euros y registrarse en todas las Comunidades Autónomas y que el Director General en persona haga cola en Hacienda, la Tesorería de la Seguridad Social o espere su turno con la cita previa.

Mientras tanto, miles de personas se enfrentan al dilema del emprendedor kamikaze. Se lanzan con lo que tienen, dispuestas a todo haciendo algo que no tienen claro si saldrá adelante, sin contar a veces con todas las herramientas adecuadas y sabiendo que no hacer nada, tampoco les va a llevar a ningún sitio. Tan solo les deseo, que puedan contar con el asesoramiento adecuado para que no cometan los mismos errores que yo he cometido.

Ayer le dije a mi abuela que me volvía a Reino Unido-país en el cual empecé a trabajar- ya que aunque no hace sol como en el Mediterráneo,  me tratan y me entienden mejor y, sobre todo, me valoran más. Mi abuela, que tiene mucha experiencia de vida, me ha dicho que lo entiende perfectamente y me ha comprado ella misma la maleta. De hecho creo que hasta me ha reservado el taxi al aeropuerto. Por mi parte, y a pesar de los obstáculos, seguiré motivado y persiguiendo mis objetivos, aquí, en México o en China.

No es grande aquel que nunca falla si no el que nunca se da por vencido - ¡Compártelo!          

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