Hay una vida en cada minuto

Cuando te levantas por la mañana no imaginas que ese puede ser tú último día. Tomas prestada la vida con la prepotencia de pensar que será eterna y sin embargo nada impide que sea tu último viaje.

Hace poco estuve a centimetros de tres accidentes graves de coche y cuando ves pasar tu vida en una fracción de segundo tras dedicar otra fracción de segundo a decidir qué haces con el coche ante uno que trata de sacarte de la carretera, otro que se salta un semáforo en rojo y finalmente una columna de coches parados en plena autovía que descubres justo cuando se aparte el vehículo que tienes delante…enfin..te da mucho que pensar.

Maltratamos los minutos de vida que tenemos como si fuera un bien abundante y reemplazable. Déjame decirte que si quieres ser un gourmet de los instantes elige bien los instantes que quieres vivir y con quién los quieres compartir.

No des rienda suelta al miedo a vivir. Miedo al qué dirán, miedo a qué pensaran, miedo a fracasar, miedo a no estar a la altura, miedo a decepcionar, miedo. Es bueno tener un poco de miedo, eso nos hace evitar tomar decisiones absurdas y peligrosas, pero no debería paralizarnos ni robarnos la vida.

Cuando la enfermedad llama a nuestra puerta lamentamos no tener más tiempo, no haber vivido más, y desearíamos cambiar la situación aunque fuese por un tiempo corto para vivir como nunca antes. ¿Por qué debemos esperar a este momento para darnos cuenta de que se nos ha olvidado vivir?

Es solo al final cuando nos arrepentimos de aquello que no hicimos, de lo que nos hubiera gustado decir.

¿Qué harías si supieras que te queda 1 año de vida?¿Seis meses?. Piensa en todo lo que harías, haz una lista. Y hazlo. Es la única forma de sentirse vivo.

Si no tenemos miedo, si ya no tenemos nada que perder porque sabemos que no nos queda más tiempo, en ese estado podemos avanzar. Podemos tener el valor para hacer lo que no haríamos sin pensar en el fracaso. Tan solo lo hacemos convencidos de que eso es lo que deseamos.

Y hablando de valor en la vida, es necesario y en mi opinión, obligatorio, que leas el artículo de Pablo Arribas títulado “Sal con un valiente” y que leas el libro “El Universo de lo Sencillo”

No, Pablo no me ha pagado nada por la recomendación, descubrí su blog a través de mi socia Ana Escudero y es uno de esos proyectos que recomiendo al 100% porque creo sinceramente en él.

Pasamos gran parte de la vida sin pensar que algo pueda pasarnos y, de repente, algo nos golpea, la enfermedad, la tragedia, la muerte. No nos educan para morir, para transicionar de un plano a otro y por tanto para afrontar el paso no como tragedia sino como un paso más tal y como se hace en otras culturas como los monjes budistas. Si tienes ocasión, te recomiendo leer el Libro Tibetano de la Vida y la Muerte.

En otras ocasiones, somos nosotros mismos los que por nuestros miedos internos, el miedo a que nos hagan daño, el miedo a que ocurra lo mismo que ya ocurrió entramos en dinámicas de protección. Al cerrar las puertas evitamos el posible dolor, la posible decepción o que algo no salga como pensábamos.

Tal vez una opción que desees considerar es permitirte vivir más, disfrutar más,  permitirte sentir más. Es cierto que a veces se sienten cosas malas pero, con perspectiva, podemos considerar que también hay muchas cosas buenas y podemos perder la oportunidad de disfrutarlas si cerramos demasiadas puertas, incluso si en un momento dado pensamos que no existe nada bueno ahí a fuera.

Por miedo al dolor o sentimientos negativos te puedes perder muchos sentimientos y momentos positivos. Al fin y al cabo, si algo resulta una mala experiencia habrás aprendido pero habrás vivido (siempre con sentido común) y no te habrás quedado con el ‘y si hubiera…’.

Siempre tenemos en nuestra mano hacer cambios, probar cosas, probar a hacerlas de otra manera…los “me gustaría hacer algo pero sé que no puedo porque soy así”…no sirven…si no haces algo que sea porque no quieres hacerlo. La decisión de hacer cambios, de superar tus miedos y empezar a darle la vuelta a muchas cosas es tuya.

No puedes recuperar el tiempo perdido, pero puedes vivir intensamente cada minuto futuro - ¡Compártelo!          

Si tan solo nos educasen para aprender a vivir intensamente cada momento, y considerar todos los momentos un momento extraordinario, entonces, no habría tragedia que nos tocase, porque habríamos vivido intensamente , no habría nada que reprochar, nada que vivir, sería más fácil.

No debemos tener miedo de llamar a un cliente, de iniciar algo, de hablar con un inversor o presentar un proyecto, de pedirle el número de teléfono o invitar a tomar algo a la persona que te gusta, de expresar tus miedos y tus sentimientos. No dejes bajo ningún concepto que el Sr. Miedo y la Sra. Duda te impidan vivir tu vida, no les dejes que te impidan al menos hacer todo lo posible por alcanzar tus metas.

Steve Jobs solia decir que “Acordarme de que voy a morir pronto me ayuda a tomar las decisiones…Acordarse de que vas a morir es la mejor manera de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo, no hay razón para que no sigas tu corazón…Tu tiempo es limitado, no lo desprecies”,

En este sentido, si no estás muerto, estás vivo, y si estás vivo todavía puedes seguir peleando aun que no tengas fuerzas.

Si algún día te fallan las fuerzas, tan solo lee el poema No te rindas de Mario Benedetti

“No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.”

Esto es solo un extracto, mejor lee el poema completo. Te gustará 😉

 

Busca una razón y sigue caminando. Si no encuentras razones, mira a tu alrededor, encuentra alguien a quién ayudar y ayuda a alguien. No pares hasta dar con alguien a quién ayudar  o una causa con la que colaborar.

Si tampoco encuentras nada, coge una escoba y empieza a limpiar la casa, el patio, la calle. Vete a la playa con una bolsa y recoge todos los residuos que veas. Acércate al colegio y pregunta si puedes dar clase o ayudar con manualidades o contar tu experiencia laboral.

Tal vez desees considerar que el pasado es un ancla que nos impide avanzar. Tal vez, desees considerar la posibilidad de dejar ir a la persona que fuiste, que eras hoy, para poder convertirte en quién eres ahora.

Eckart Tolle tiene su libro llamado “El Poder del Ahora”, un best-seller desde hace años y, dejando al margen si el Sr. Tolle te cae bien o mal o si compartes su enfoque, puedes extraer una lección importante basada en algo que los sabios sabían hace años.

La clave para poder avanzar, para reducir la ansiedad y encontrar soluciones es estar en el presente y más precisamente, en el AHORA. En ello consiste también el Mindfulness, la práctica de meditación de origen budista-tibetano que permite incrementar la atención en el momento presente. Compañias líderes como Google o Apple utilizan programas de Mindfulness y han demostrado la importancia del ahora.

Si quieres entender ipso facto a que me refiero por el AHORA y además te quieres reír un poco, te recomiendo ver la película El Guerrero Pacífico, adaptación del libro de título homónimo de de Dan Millman. Presta atención  a la escena en la cual Sócrates queda con Dan en el río de la Universidad.

No importa lo que haya pasado o lo que te dijeran en el pasado. Nadie es responsable de tu vida excepto tú mismo. - ¡Compártelo!          

Y tú ¿Qué vas a hacer con tu vida?

“El momento de actuar es ahora. Nunca es demasiado tarde para hacer algo”. Antoine de Saint Exupery - ¡Compártelo!          

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