Tus ansias de resultados sabotean tus objetivos

Tus ansias de conseguir resultados es lo que te impide conseguirlos.

Hace tiempo que me he dado cuenta que hay muchas personas frustradas, y muchas de ellas lo están porque desean conseguir algo y no lo están consiguiendo o están tardando en alcanzar los resultados esperados. Sea cual sea nuestro objetivo, conseguir clientes,  alcanzar mejores resultados con nuestros negocios, adelgazar, ser más felices, encontrar pareja, superar una ruptura… el hecho de no conseguirlo en el tiempo que nos hemos marcado, o más lentamente de lo previsto, nos frustra y esta frustración es la que al final nos lleva a la no acción o a fallar en las acciones que llevamos a cabo para alcanzar la meta que nos hemos propuesto.

Es común, marcarse objetivos y encontrarse que por H o por B, no estás consiguiendo o incluso retrasas lo que debes hacer para conseguirlo,

Esto ocurre y es un tema más complicado de lo que parece.

¿Por qué somos impedimentos para conseguir lo que queremos? ¿Por qué nuestras propias ansias de conseguir algo es lo que nos perjudica? ¿Somos masocas?

No, somos humanos.

Estas son algunas razones que yo creo aumentan nuestra frustración cuando no conseguimos los resultados esperados.

El objetivo no es realista

Es básico pero es lo primero que debemos revisar. El objetivo es alcanzable con lo que disponemos en este momento. Soñar está bien, pero es posible que lo que queremos sea “demasiado ambicioso” y seguramente haya un objetivo más pequeño que nos satisface igual. Esto no quiere decir que no podamos pensar en grande, podemos ser algo más realistas y ponernos objetivos más pequeños a corto plazo y uno más grande a largo plazo.

Los resultados tardan más de lo que esperabas

A veces, lo que no es realista es el tiempo que te has puesto para conseguir lo que quieres y por eso, sientes ansiedad y frustración cuando ves que te acercas al momento que te has marcado como ideal para conseguir tu objetivo.

No eres consciente de tus limitaciones

Es posible que no seas del todo consciente de tus limitaciones. Todos las tenemos, no pasa nada. Es posible que tengas ciertas limitaciones de conocimiento, de tiempo disponible, circunstancias personales u otras que no sean coherentes con lo que quieres conseguir. Por eso es tan importante conocerse bien y reflexionar sobre uno mismo, antes de marcarse objetivos.

Ponerse autolimitaciones

Éstas no son limitaciones reales, sino las que nos ponemos nosotros. Por ejemplo, frases como ‘pero si yo no soy capaz’ ‘yo no sirvo para eso’ ‘otros pueden, yo no’ ‘yo nunca podré hacer eso”. Detectarlas y limitarlas al máximo, nos hace mucho bien.

Pelear por algo que no quieres

Suena raro, pero a veces te puedes encontrar luchando por conseguir algo que realmente no quieres, que no va con cómo eres realmente o con lo que te hace feliz. Cuando no hay más motivos por los que no hacer “lo que tienes que hacer” para conseguir eso que quieres, replantéate si lo que te habías marcado como objetivo es realmente lo que quieres.

Haber llegado a la inacción

Las causas de la inacción son muchas y variadas. Lo que puede resultarte curioso es que una de ellas sea las ansias por conseguir eso que quieres. Pero, ¡si lo quiero! Ya, pero estás tan ocupado mirando el final del camino que te olvidas de caminar. Al mismo tiempo, la inacción te frustra porque te preguntas ¿por qué no consigues hacer todo lo que está en tu mano para lograr lo que quieres? Y entras en un círculo de no hacer-no conseguir-frustración-no hacer-no conseguir.

Pensar en Negativo

Los pensamientos negativos pesan más, queramos o no, que los positivos, por eso es tan importante contrarestrarlos. No se trata de auto engañarse diciéndote cosas que no son reales, sino de poco a poco cambiar la imagen que tenemos de nosotros mismos como incapaz, desastre o inferior.

No entrenar la mente

La actitud y la mentalidad es lo que puede acercarte o alejarte de conseguir lo que quieres. Si cuando no sabes hacer una receta de cocina, aprendes o cuando no sabes cómo hacer algo, buscas ayuda o a alguien que sepa hacerlo. ¿Por qué no entrenas tu mentalidad?. Alberto Blazquez sabe mucho más que yo de esto, hace poco tuvimos el enorme placer de entrevistarle, así que si quieres saber más sobre ello, aquí tienes la entrevista que le hicimos.

Nadie nace sabiendo y no pasa nada por reconocer que tenemos que mejorar en tal o cual cosa. Ya sé que el ego o el miedo al fracaso, a veces nos hace no ponernos manos a la obra pero si estás seguro de lo que quieres, merece la pena superar miedo y barreras y entrenar tu mente.

El otro día, mientras hablaba con un amigo  sobre su sensación de frustración, me salió una metáfora (no sé si acertada o no) con la que intentaba explicarle que son sus propias ganas por conseguir lo que quiere, lo que le hace no conseguirlo y no avanzar hacia su objetivo.

Una metáfora para decirte que tus ansias de resultados te perjudican. - ¡Compártelo!          

Una metáfora para decirte que tus ansias de resultados te perjudican.

Te la cuento.

mejorar resultados evitando el autosabotaje

Imagínate en un campo de baloncesto, jugando relajadamente con unos amigos al 21 o simplemente echando unas canastas. Ahora estás tú frente a la canasta y te toca tirar y tiras una vez pero no la encestas. Comienzas a tirar una y otra vez, sin descanso y no metes ni una. En cada tiro, te sientes más frustrado y comienzas a tirar peor, comienzas a sentir ansiedad y tu mente comienza a pensar cosas como “qué malo soy”, “¿cómo puede ser?”, “Uff, qué pensarán”, “¡Quiero meterla, quiero meterla!”.

La propia ansia de querer meter la pelota en la canasta, te desconcentra, hace que comiences a impacientarte y a decirte cosas que te frustran cada vez más y hace que tires cada vez peor en lugar de mejor. Cada vez que la pelota no entra por el aro o da al tablero, te sientes más desesperado y ansioso por conseguir lo que te has propuesto que es sólo meter una canasta.

De repente alguno de tus amigos, te habla de otra cosa, te relajas, miras a otro punto diferente a la canasta, escuchas a tus amigos y hablas de otro tema diferente. Te mueves un poco del sitio donde estabas de pie intentando encestar y ahora de forma más relajada y sin pensar tanto en el resultado, vuelves a tirar y voila, encestas. Consigues meter la pelota en la canasta porque has descansado mente, tu cabeza no está ofuscada en encestar, porque la frustración te impedía concentrarte y acertar.

A veces, tan sólo es necesario romper con la dinámica de decirnos una y otra vez   “quiero conseguirlo”, para romper con la frustración que nos está impidiendo conseguir lo que queremos.

No me gusta especialmente el baloncesto pero sí veo que centrarse demasiado en el resultado, de manera repetitiva y ansiosa, nos lleva a lo contrario de lo que queremos, no conseguir nada.

La importancia de lo que nos decimos a nosotros mismos

Otra cosa que me he dado cuenta es que las personas, y en momentos de frustración, muchísimo más, nos decimos cosas que nos perjudican.

Nuestro auto lenguaje (lo que nos decimos) es un componente esencial de nuestro bienestar y afecta (y mucho) en la manera que nos sentimos, en cómo actuamos y al final, también en lo que conseguimos.

Yo misma sé que “me digo” muchas cosas que no debería y trabajo en ello continuamente. Intento controlar mi auto lenguaje para no sabotear mi vida, mi felicidad ni mis avances. ¿No crees que ya tenemos suficiente con los impactos externos y las circunstancias como para ponernos nosotros mismos la zancadilla una y otra vez?

Cuando hablo de auto lenguaje, no sólo me refiero a las valoraciones que hacemos de nosotros mismos, tanto en voz alta como en la mente, sino a todo lo que nos decimos y que de un modo u otro afecta a nuestro día a día y nuestra forma de reaccionar, actuar o hacer.

Y todo esto afectará en mayor o menor medido dependiendo del número de veces y la intensidad con la que nos lo digamos o lo expresemos. Es decir, no creo que pase nada por decirnos ciertas cosas “inadecuadas” en algún momento. No somos perfectos y no podemos hacerlo todo perfecto.

En personas que están intentando conseguir algo en sus vidas, escucho a menudo frases como estas, qu eno pasaría nada en decirlas o pensarlas, si no se hiciese de forma repetitiva:

  • “Quiero conseguirlo, quiero conseguirlo…”
  • “A lo mejor es que no soy capaz de conseguirlo…”
  • “Quizá esto no es lo mío…”
  • “Quiero ser como aquellos que hacen x y consiguen Y”
  • “Lo que quiero es acertar en lo que tengo que hacer para conseguirlo…”
  • “Cuando consiga X ya podré estar tranquilo…”
  • “Quizá es que yo no puedo y me estoy pegando contra una pared”
  • ” Quiero, quiero, quiero…”

El auto sabotaje y la inacción son dos de los dos aspectos que nos frenan en la vida y están relacionados con nuestros miedos y nuestra autoestima.

Este extracto de uno de los libros de  Álex Rovira y Francesc Miralles, es muy ilustrativo de lo que te digo:

 “La mayoría de obstáculos que encontramos en nuestro camino a la felicidad son imaginarios. Los creamos nosotros; es decir, son nuestros miedos. Y ¿sabes por qué las personas nos creamos nuestros propios obstáculos? Porque nos da miedo llegar a los lugares que hemos soñado. Cumplir un sueño siempre da miedo, porque estamos acostumbrados a lidiar con las dificultades, pero no a recibir regalos de la vida. Por eso, a menudo nos boicoteamos poniendo muros entre nosotros y lo que queremos conseguir.”

Para ser más exactos, una cosa es el auto sabotaje y otra el auto lenguaje, que también puede autosabotearnos. Si quieres profundizar en estos temas, te recomiendo estos artículos:

¿Te auto saboteas? (Fátima Abril)

Cómo evitar el auto sabotaje (Sebastián Celis)

También hay libros que hablan específicamente sobre este tema: Autosabotaje de Martha Baldwin o El arte de conseguir lo que te propones de Cesar Piqueras

Lo que yo pienso

Yo no soy coach, ni psicóloga, ni terapeuta. Solamente que como me dice mi socio, hago y me hago buenas preguntas.  Sólo soy un ser humano recorriendo el camino de la vida lo mejor que puedo y  lo mejor que se pero siempre, tratando de disfrutar de él. Porque no sirve de nada luchar por nuestros sueños, darlo todo por lo que queremos si no somos de disfrutar de las pequeñas cosas que nos ofrece el día a día. Centrarnos en el ahora, en lo que podemos controlar y no en el mañana ni en lo que no podemos controlar, nos ayuda a vivir más plenamente. Por ejemplo a mi caso, el mindfulness y la inteligencia emocional, son dos aspectos que me han ayudado a vivir mejor.

En mi humilde opinión, no hemos venido a esta vida a sobrevivir o a alcanzar el éxito al final del camino, sino que tenemos el deber de disfrutarla y VIVIRLA porque cuando menos nos demos cuenta llegaremos al final del camino y no me refiero a tu objetivo. En ese momento, mirarás hacia atrás y no tendría sentido ver sólo sufrimiento, sacrificio, esfuerzo…

Vivimos en un mundo que si quieres algo, parece que tienes que sufrir para conseguirlo y yo no lo veo así, yo quiero disfrutar del camino y creo de verdad que hay mil formas de conseguir lo que queremos.

Si tienes un sueño, no te rindas pero tampoco desesperes.

Si no tienes un sueño, piensa lo que quieres realmente (y lo que no) y no te rindas.

Si quieres algo, deja de pensar en lo que quieres de manera repetitiva, sólo camina y haz. A cada paso, aparecerán más oportunidades, más posibilidades. Visualizar tu objetivo es genial, pero no te regodees en él hasta llegar al punto de la desesperación por no conseguirlo. Usa la visualización de lo que quieres conseguir como motivación, no como algo que te presione. Usa la visualización de forma que lo creas posible, para seguir caminando en la buena dirección y mientras, sólo sigue caminando y disfrutando del camino.

Por último, si quieres conocer a personas reales, como tú y como yo, que superaron sus miedos y creencias para conseguir lo que querían, te invito a leer este post con sus consejos basados en su propia experiencia.

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¿Crees que autosaboteas tus propios objetivos? ¿Te ha hecho pensar lo que has leído?

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