Por qué elegir momentos imperfectos

Vivir la vida perfecta y la búsqueda del momento perfecto es como la espera de una ola perfecta que nunca llega. Dejamos que nos limiten nuestras posibilidades y a veces somos nosotros mismos quienes nos marcamos limites a la hora de vivir la vida. La vida es demasiado importante y ofrece demasiadas cosas como para no vivirla y si no sentimos que vivimos cada instante como si fuera a ser el último es que algo estamos haciendo mal.

El momento perfecto nunca llega

La gente se pelea por entrar en grandes empresas y en ganar sueldos multimillonarios por el afán de satisfacer su ego y obtener una falsa ilusión de seguridad pero ¿a qué precio?

 ¿Qué precio pagas por no vivir tu vida?  - ¡Compártelo!          

Somos ignorantes y analfabetos en lo que se refiere a entender la vida. Tenemos una vida limitada e incierta y no tiene sentido vivir sin disfrutar plenamente cada instante.
A veces uno se pregunta que lleva, a personas que parecen tenerlo todo a abandonarlo todo y lanzarse a la aventura de romper con todo lo anterior. La respuesta es justamente que estas personas parecen tenerlo todo pero les falta lo más importante: disfrutar de la vida, la felicidad. Porque se han vuelto esclavos de ellos mismos y del sistema.

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Tiene gracia, toda la vida preparándote para un puesto de élite, para dar el máximo y cuando lo consigues no es tan fantástico como imaginabas. Es curioso que se critique a aquellas personas que hacen lo posible por vivir inteligentemente y de forma diferente la vida y se les pone obstáculos de todo tipo para no conseguirlo, como si lo establecido fuera no darse cuenta de la vida hasta que ya no estamos en condiciones de tratar a la vida como se merece. Que crueles somos de negarnos el derecho a vivir la vida que nosotros mismos nos crucificamos. Todo es tan breve e imprevisible que esperar el momento perfecto para empezar a vivir la vida resulta cuando menos una aventura poco rentable en términos de felicidad.

Cuando tomas esta decisión, en muchas ocasiones te asaltan las dudas de si al hacerlo no lo estás tirando todo por la borda o si realmente, tirar por la borda tu vida, sería justamente no hacer nada. Luego, debes considerar el precio que debes de pagar, un precio social, al pasar a convertirte en un bicho extraño y fuera del sistema establecido. Parecen tener miedo de convertirse, de contagiarse de una enfermedad que les daría la felicidad, ya que la enfermedad es el placer por ser feliz. Esto demuestra que el hombre no es tan inteligente como nos lo han hecho creer.

Ante todo, a quien se decide a dar el paso debe acompañarle siempre un firme convencimiento de lo que hace, pues ésta es nuestra mayor capacidad, conseguir mediante nuestra firme voluntad que podamos conseguir nuestras metas por lejanas e imposibles que parezcan. En las pequeñas cosas del mundo nos descubrimos a nosotros mismos. A veces debemos hacer algo para darnos cuenta de que hacíamos lo incorrecto y de que nos hemos equivocado. A veces debemos equivocarnos para aprender y acumular experiencia, saber entonces que es lo que debemos hacer nos devuelve la calma y nos orienta con paso firme al caminar. Tal vez sea esto mejor que caminar sin tropezar pero sin saber por qué caminamos.

Quizás sea más fácil caminar sin razón alguna sin querer saber por qué o a donde queremos llegar. Si al menos caminamos sabiendo que no queremos llegar a ninguna parte ya es algo pero caminar sin saber por qué debemos caminar, sin una razón, sin una decisión propia no parece que sea algo coherente.

Y tú ¿tienes claro por qué caminas?

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